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Por
Antonio X. Sosa
De Fernando Sariñana (Hasta morir, México1995) un director
comprometido con su trabajo y con hacer un reflejo de la vida actual
mexicana con "Todo el poder", llega la historia de Gabriel
(Demián Bichir), un hombre dedicado a la producción de
video, harto de la inseguridad en la ciudad de México y protagonista
de varios asaltos, decide hacer justicia por su propia mano. La película
es atractiva tan sólo por el tema abordado, nos hace reflexionar
o llegar a al cinismo puro: ¡Hasta cuando tendremos que aguantar
tanta inseguridad, violencia, asaltos, impunidad, corrupción!
Atracos
en carne propia, conflictos familiares, de trabajo y personales, son
algunas de las situaciones que Gabriel vive a diario. Su labor periodística,
destinada a rescatar testimonios visuales, se convierte en una actividad
heroica (muy irreal) dirigida a desenmascarar el crimen organizado.
Sin embargo tiene el apoyo de Sofía (Cecilia Suárez),
una vendedora de seguros, inicia una relación amorosa, que utilizan
para trabajar en conjunto. La excelente actuación de Luis Felipe
Tovar, el comandante Elvis Quijano, es el clásico burócrata,
cínico, corrupto, lascivo, alburero, jurado del alcohol y las
mujeres, amante del Rey, el malo de la película que nos hace
reír nerviosamente.
"Todo el poder", refleja la eterna problemática de
esta ciudad; en varias ocasiones los personajes pecan de ingenuos al
descubrir la sucia coartada entre el delincuente y la ley misma. En
definitiva la historia cae en lo absurdo, en lo cínico e inverosímil,
pero ¿no es la situación actual en la ciudad de México?.
Qué acaso la única solución a la delincuencia será
combatiéndola nosotros mismos, o conociendo a alguien con todo
el poder, como el político corrupto Juan Luna (Juan Carlos Colombo),
que interesado en ascender, busca limpiar su imagen ante los medios
y hacer de estos una coartada más.
Por
otro lado, la composición visual destaca por el cuidado en la
fotografía, proponiendo nuevas atmósferas de acuerdo a
la trama, tomas aéreas, cámaras subjetivas, ángulos
en contrapicada, además de elipsis (transiciones de tiempo) bien
justificadas, que en conjunto, definen un estilo característico
en Sariñana. De igual manera la música, con temas de rock
en español, encaja perfectamente en cada escena, creando un ritmo
bastante agradable, y con las acertadas e incisivas intervenciones Fernanda
Tapia y Olallo Rubio, como locutores (Radioactivo 98.5 FM).
Definitivamente
encontramos en esta película, que la comedia, es una solución
a la impotencia, en la lucha contra la delincuencia y la impunidad,
al hilo entre la vida y muerte. Los mexicanos nos reímos de la
muerte por ser inevitable ¿qué acaso la inseguridad lo
será también?. Acertada o desafortunadamente, se afirma
que los delincuentes han visto un gran negocio en poner precio a la
vida del ciudadano, amparándose en la impunidad y creando el
negocio perfecto.
El desarrollo de la historia es excelente por su tono irónico
y humor negro, con situaciones absurdas pero reales, reflexiones profundas,
pero al mismo tiempo tan obvias que revelan nuestros sentimientos y
la filosofía de: a-mi-no-me-han-asaltado, o el yo-ni-me-meto.
Finalmente "Todo el poder" no descubre el hilo negro de la
delincuencia en México, aunque sí nos hace ver lo mucho,
o poco que podemos hacer por este problema. Cada quién tendrá
su opinión, pero verla es indispensable.
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